Cosas de Cádiz
Manolo Sánchez

La lucha de gases en Cádiz

Dos empresas de alumbrado litigiaron a finales del siglo XIX en la ciudad por este servicio entre distintas suspicacias, lo que provocó toda una movilización general de 14.000 obreros que en pocas horas transformaron todas las canalizaciones del entramado urbano en un acto casi “faraónico" para favorecer a la compañía gaditana
Manolo Sánchez
18/01/2019
Cádiz

A finales del siglo XIX, y con una revolución industrial que por fin parecía que empezaba a asomar en España al son de su pomposo nombre, Cádiz estrena alumbrado de gas proporcionado por la compañía Lebon. Esta empresa consiguió un contrato por varios años y pronto surgieron los primeros resquemores hacia los franceses. Se argumentaba que vejaba e imponía a los vecinos sus condiciones.

Este hecho provoca que Cádiz decida la creación de una compañía gaditana de gas entre un clima de malestar y de tensión. Realmente el trasfondo fue también la suspicacia que crearon los ingresos de la empresa francesa en la banca Aramburu, que abrió el apetito económico de los comerciantes gaditanos.

Pero el Ayuntamiento decidió prorrogar el contrato de la compañía francesa por 30 años, lo que provocó una de las mayores agitaciones de la opinión pública vividas hasta hoy.

Los distintos estratos políticos hasta llegar a Madrid decidían en contra de la ciudad darle prioridad a la empresa francesa. Pero Cádiz no se amedrentó. El 5 de mayo de 1886 se llevo a cabo una manifestación de protesta que convocó a toda la ciudad. Al dia siguiente el alcalde Enrique del Toro dimitió, no sin antes firmar una orden para emprender la canalización prohibida en Madrid. Catorce mil obreros (es de suponer que en su mayoría vecinos de Cádiz) al día siguiente hicieron la obra en pocas horas en las principales calles y barriadas, en lo que se considera un acto casi “faraónico” digno de una ciudad en protesta.

Las medidas que se tomaron desde Madrid para recomponer por la fuerza el orden pudieron ser desastrosas, pero finalmente Sagasta entendió el hastío de los gaditanos. El 15 de noviembre de 1886 se encendían las farolas de la plaza de San Antonio. A partir de ahí el litigio y la disputa entre las dos empresas siguió, pero los gaditanos ya podían considerarse dichosos de consumir puro gas de Cadiz.

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